Como decía en mi anterior post, el coronavirus lo ha alterado todo y ha exigido replantear, durante las próximas dos semanas, muchas cosas; entre otras, este blog.

Es probable que, el primer día de cuarentena, en muchos matrimonios se haya producido una situación parecida a la que describo a continuación.

La mujer, que por lo general se maneja mejor en lo doméstico, ha presionado para hablar entre todos cuanto antes y dejar establecidas las pautas y reglas de convivencia, orden doméstico, distribución de espacios y de encargos, fijación de horarios, etc, al tiempo que ha coordinado su trabajo profesional desde casa y ha realizado las tareas propias de cualquier sábado.

El marido, algo ausente, como reconcentrado en sí mismo, dando la sensación de no comprender el grado de dificultad y complejidad que supone la organización de una insólita y desconocida cuarentena familiar, ha estado distante y más centrado en su trabajo profesional y en las noticias y criterios que iba a establecer el Gobierno en el Decreto de Alarma.

Al final del día, ella ha podido quedarse con la sensación de que su marido no le ha apoyado lo suficiente y de que esta situación le preocupa más de lo que dice por alguna razón (¿quizás el temor a perder ingresos?) que no le quiere explicar para no preocuparle.

Y él no ha entendido ciertas reacciones de su mujer ante su comportamiento, que él considera normal ante una crisis como esta, de buscar tiempo para reflexionar sobre la situación y sobre las decisiones a tomar, ni comprende por qué ella cree que está más preocupado de lo que corresponde a la situación, cuando no es consciente de haber dado ninguna señal externa en ese sentido.

Esto, en un matrimonio estable y sin especiales problemas de comunicación y convivencia. En uno con dificultades, puede haber pasado cualquier cosa.

El caso es que las reacciones obedecen al mismo estímulo y responden al mismo interés y grado de amor mutuo…, pero son diferentes.

Como las fechas han coincidido con mi lectura (todavía en curso) de un par de libros sobre la psicología femenina y masculina, he pensado que durante este período de cuarentena voy a aprovechar el tiempo libre que me dejan las cancelaciones de algunos compromisos y el ahorro de tiempo en los traslados (de mi cuarto al salón tardo pocos segundos) para intentar publicar un breve post cada uno o dos días sobre esta diferente visión.

Naturalmente, como no somos estereotipos sino personas, no todo el mundo se sentirá identificado, y hablaré solo para la mayoría. La idea es aprovechar estos días de cuarentena para mejorar la relación matrimonial. Yo me lo he puesto como propósito…, y tengo intención de compartirlo.

Hasta mañana.

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

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