Tengo un buen amigo que, hace muchos años, cuando era agnóstico, me preguntó un día sobre las tradiciones y sucesos propios de la Semana Santa. Tenía pensado viajar a Roma y, como era, y sigue siendo, un intelectual inquieto, quería conocer de primera mano el trasfondo de esta semana tan especial para los católicos. Eso sí, desde una perspectiva puramente sociológica, se encargó de precisar.

No sé si el origen de su camino hacia la fe fue ese encuentro con la Cruz en su condición de forastero (nunca se lo he preguntado), pero hoy su privilegiada cabeza no puede imaginar un mundo sin Dios ni una vida sin Cristo.

A mí me gusta pensar, aunque probablemente me equivoque, que le pudo suceder algo parecido al protagonista del Via Crucis que, como cada año, os adjunto.

Los acontecimientos de la Semana Santa son tan incomprensibles que, cuando uno elimina cualquier prejuicio y los ‘contempla’, aunque sea desde fuera, es casi imposible quedarse al margen y no resultar de alguna manera ‘tocado’ por este hombre extraordinario que tuvo la osadía de ser Dios.

¡Feliz Semana Santa!

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

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