“No fue culpa tuya, ni tampoco mía; fue culpa de la monotonía”. Con este verso, que, como dijo el cura, no es de una doctora de la Iglesia sino de Shakira, comenzó el viernes pasado el curso de retiro al que asistí. Es muy recomendable, una vez al año, tomar un poco de distancia del ritmo, ya sea ajetreado o monótono, de la vida diaria y retirarse en el modo que cada uno tenga por conveniente.
En mi caso, ya hace muchos años que asisto a cursos de retiro espiritual organizados por el Opus Dei. Es lo que tiene ser del Opus. Y aunque aparentemente se repite cada año lo mismo, no hay manera de agotar su contenido y su eficacia espiritual. Son retiros con un programa conocido: se puede explicar todo lo que se hace, lo inexplicable es todo lo que sucede.