He de confesar que el audio de mi buen amigo Pep Borrell, unos meses atrás, sugiriéndome ir a dar una conferencia a Consuegra en el puente del Pilar me pilló desprevenido.
Para que me situara, me habló de La Mancha, los molinos y el castillo de esta ciudad romana (Consaburum) en la que falleció el hijo del Cid Campeador. La zona no me era del todo desconocida porque pasé un mes y medio en la Academia de Infantería de Toledo cuando hice las milicias universitarias, aunque no llegué a visitar esa parte de la comarca.
Y, para que me animara, me habló de un grupo de matrimonios y un párroco que estaban haciendo una extraordinaria labor llamada “Amor entre molinos”.