Alguna vez os he hablado de la presunción de inocencia en el matrimonio, que consiste, según Aaron Beck, en pensar: aunque sus acciones estén equivocadas y me haya hecho daño, yo presumo que tiene buenas intenciones y no quiere hacerlo.
Hoy quiero hablar de otra institución jurídica: la cosa juzgada. Simplificando mucho, en el mundo del derecho, consiste en que aquello que ya ha sido juzgado y resuelto por sentencia firme no puede volver a ser objeto de un nuevo juicio. El asunto está cerrado. No podemos pasarnos la vida juzgando una y otra vez los mismos hechos.
Me parece una institución muy apta para ser incorporada a la vida matrimonial.
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