Belleza y corazón

En el último post, a propósito del transhumanismo, advertía de la gran tentación que amenaza al ser humano cuando se encuentra con un poder que no está preparado para gestionar y utiliza solo en su propio beneficio. Supongo que no hará falta poner ejemplos concretos. Cada uno estará pensando en este momento en personas que se han dejado llevar por esa ambición de poder, de riqueza, de prestigio, de sensualidad desmedidas hasta el punto de ver en los demás meros instrumentos o peldaños para su satisfacción y promoción personal.

Una de las asignaturas pendientes para lograr esta madurez personal que nos conduzca a olvidarnos un poco de nosotros mismos y centrarnos en los demás es la educación de los sentimientos, de la que ya he hablado en alguna ocasión.

María Wolter es una profesora de filosofía de la Universidad Franciscana de Steubenville, en Ohio, experta en el que podríamos llamar el filósofo de los sentimientos, Dietrich von Hildebrand, quien dejó escritas páginas certeras y profundas acerca de la dimensión que él denominaba “el corazón” y que, según enseñaba, iba más allá de la mera sentimentalidad para erigirse en el centro de la espiritualidad humana.

La profesora Wolter, inspirada en von Hildebrand, ofrece los siguientes criterios para educar los sentimientos y adaptarlos a la realidad, a fin de evitar que acaben siempre vueltos hacia nosotros mismos:

Sigue leyendo

¿Transhumanos?

Ayer tuve ocasión de asistir a una conferencia pronunciada por Joan Costa sobre el transhumanismo, que es la ideología que está detrás de la aplicación indiscriminada al ser humano de cualquier tecnología que le permita superar sus límites originarios y adquirir unas capacidades y poderes casi inimaginables. La carrera hacia el superhombre. La técnica ya existe. Solo queda desarrollarla y perfeccionarla.

¿Por qué no manipular nuestros genes para que nos salgan alas o implantar un músculo o un hueso mil veces más potente y resistente que los que tenemos actualmente? ¿Por qué no regenerar nuestras células para extender la juventud y la vida mientras el mundo exista? ¿Acaso no lo hemos intentado siempre con métodos más rudimentarios como el deporte, el entrenamiento o los cosméticos? Muchos interrogantes percutieron en nuestras cabezas y no es posible resumir aquí todo lo que se dijo.

Sigue leyendo

Amor y celos

El otro día tuve ocasión de escuchar en youtube (¡si uno busca bien, hay algo más que vídeos graciosos y tutoriales!) una breve lección de Robert Spaemann, uno de los grandes filósofos del siglo XX, fallecido el pasado 10 de diciembre. El título era “Las paradojas del amor” y, como acostumbra, abordó el asunto con brillantez y profundidad. Lo siento, a pesar de ser un blog más bien divulgativo, hoy subo un poco el nivel de concentración exigible.

Una de las tesis que sostuvo fue la del carácter único y exclusivo del amor. Partió de una sugerente definición de amor de Valentín Tomberg: “amar es hacer al otro real para mí”. En efecto, normalmente, el otro se me presenta como menos real de lo que yo mismo me percibo. Su dolor de muelas, ejemplificaba Spaemann, por más intenso que sea, no lo percibo como el mío, es menos real que el mío. Solo el amor auténtico, fuerte y comprometido le puede otorgar un grado de realidad más intenso. El budismo o el estoicismo, por ejemplo, proponen igualar por abajo, es decir, hacerme a mí tan irreal como son los otros para mí, insensibilizarme para no tener que sufrir. Es lo que José Antonio Marina llama la felicidad de la almeja, bien encerrada en sí misma. El cristianismo consiste precisamente en lo contrario, en amar al otro como a mí mismo, es decir, en hacer al otro tan real para mí como lo soy yo. Amar al otro consistiría, pues, en este sentido, en alegrarse con las alegrías del otro y sufrir con sus penas, en sentir con él.

Sigue leyendo

Better united than right

Esta semana pasada he estado conviviendo con australianos y neozelandeses. El Family Enrichment (www.iffd.org), del que ya he hablado en alguna ocasión, me da la oportunidad de viajar y conocer a mucha gente buena que dedica su tiempo libre a ayudar a los demás.

La verdad es que he ido a Australia, pero no me atrevo a decirlo mucho porque, gracias a Dios, he conocido más personas que lugares y no he podido ni siquiera visitar el puerto de Sydney. Aunque esta vez he ido solo, más de una vez, en estos viajes increíbles y supersónicos, hemos comentado mi mujer y yo que ahora nos toca conocer personas y, ya cuando nos jubilemos (quizás en la vida eterna, ¡quién sabe!), visitaremos los lugares con las buenas amistades que hemos ido cuajando por el mundo. Eso, sí, vi tres canguros. Tengo fotos que pueden probarlo.

Sigue leyendo

Bar Versalles

Ayer me invitaron a dar una charla a un grupo de jóvenes en el bar Versalles. El bar, aunque tenga este nombre tan parisino, está en Barcelona, que nadie se haga ilusiones, o sí, porque Barcelona es una de las ciudades más bonitas del mundo, si no la más.

La charla fue en una especie de altillo que tiene el bar. Retiraron las mesas, colocaron sillas en forma de U y se juntaron unos treinta jóvenes. Me pidieron hablar sobre noviazgo, amor y comunicación de pareja, y así lo hice. Tuve que improvisar un poco porque, mea culpa, me había confundido de charla y había preparado una sobre el matrimonio.

Sigue leyendo

Regalos

En la mesa en la que escribo habitualmente cuando estoy en casa tengo ante mis ojos el cristal pintado que aparece en este post. Representa lo que celebramos en el día de hoy: la manifestación de Dios a toda la humanidad. Los Reyes Magos no eran judíos, pero vinieron de lejos a adorar a un Niño. Y le demostraron su amor trayéndole regalos.

Gary Chapman, en su libro “Los cinco lenguajes del amor”, identifica uno de sus lenguajes del amor con hacer y recibir regalos. Ha comprobado en sus estudios e investigaciones que un buen porcentaje de gente percibe el amor por los regalos que les hacen. Naturalmente, no tienen que ser grandes regalos, con un pequeño detalle bien pensado y cargado de ilusión se colma el deseo que todos tenemos de ser regalados. En el fondo, lo que nos gusta es que se acuerden de nosotros.

Sigue leyendo

La familia que viene

Conviene empezar el año con una buena dosis de esperanza. Y la familia, la tiene.

Como algunos de los lectores de este blog saben, desde hace unos años dedico parte de mi tiempo libre a la IFFD, International Federation for Family Development, de la que soy Secretario General.

Esta federación tiene estatus consultivo general en Naciones Unidas y, desde 2011, en que adquirió ese rango (el máximo que una ONG puede alcanzar), ha venido realizando una labor de investigación sobre la función social de la familia y de información sobre sus resultados en el ámbito de Naciones Unidas, aprovechando la posición privilegiada como consultora que le otorga ese estatus.

Muchos recordarán la Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo, en el lejano año de 1994, en la que unas pocas organizaciones bien posicionadas en la ONU consiguieron una cierta ideologización de la familia que desconcertó al mundo. La ideología de género radical logró imponer sus postulados y algunos alzaron sus voces y avanzaron la muerte de la familia y de la parentalidad como había sido conocida hasta entonces. La presión fue grande sobre los académicos, los creadores de opinión, los políticos, los Estados y Parlamentos, y una corriente impulsada desde diversas estructuras parecía, efectivamente, querer arrasar con lo que, a pesar de ser la experiencia vital de la inmensa mayoría de la humanidad, se quería presentar como un anacronismo: un hombre y una mujer unidos en un proyecto de vida abierto a nuevas vidas y con vocación de estabilidad.

Sigue leyendo

Donde Dios quiso vivir

Podría haber bajado de forma portentosa, con espectáculo, como cualquier hombre hubiera imaginado la manifestación de un Dios en la Historia.

Podría haber hecho su entrada triunfal en la madurez de la vida, con todas las facultades humanas en pleno apogeo.

Podría haber prescindido de padre y de madre y de familia, incluso haberse reproducido desde una primera célula aislada.

Podría haber venido de mil formas y maneras, si no fuera porque, en verdad, era un Dios el que venía.

Sigue leyendo

El MAPA

El idioma inglés tiene una especial facilidad de adaptación. Quizás por eso la mayoría de tecnicismos y neologismos son, a la vez, anglicismos. No pocas palabras de las que utilizamos en el día a día son acrónimos en lengua inglesa: WIFI, laser, RAM, PC, USB, etc.

Uno bastante reciente es FOMO, que responde a fear of missing out (miedo a perderse algo). La verdad es que, si tomamos las iniciales de la traducción al español, también resulta un acrónimo interesante, MAPA (Miedo A Perderse Algo), pero nuestra lengua, hay que admitirlo, no es tan ágil como el inglés y, por esnobismo o por pereza, acabamos asimilando la forma inglesa.

Sigue leyendo

Lo que quieras aprender…

Rafel Pich, uno de los pioneros del Family Enrichment (Orientación Familiar) y su impulsor y referente durante muchos años, me dijo una vez una frase que me quedó grabada y he procurado poner en práctica: “lo que quieras aprender, enséñalo”.

La verdad es que, como tantos otros padres, ya estaba practicándola inadvertidamente. Recuerdo perfectamente cómo, por ejemplo, aprendí, y comencé de verdad, a ser ordenado (en su justa medida, que nadie se engañe) cuando tuve que enseñar a mis hijos la virtud del orden. Resultaba evidente que, si ellos no podían dejar la mochila en el recibidor al llegar a casa (con siete hijos, podía transformarse en una cordillera), tampoco papá podía hacerlo. En esto de la educación todos somos maestros y aprendices, y nuestros hijos nos brindan muchas oportunidades de aprender cuando luchamos por enseñarles.

Sigue leyendo