Ayer tuve el gran privilegio de asistir, en Murcia, al Summit de IFFD España (www.iffd.es). Las siglas IFFD responden a International Federation for Family Development. Lo sé y nos lo recordó Nachter en el acto de clausura: ni el acrónimo ni la denominación son fáciles de pronunciar en español. Quizá por eso los conservamos. La ONG más grande e influyente del mundo en la promoción de la familia (www.iffd.org) merece tener un nombre que reclame una cierta atención y un cierto esfuerzo, que no se pronuncie como si nada, es decir, que sea casi tan difícil de decir como Nachter 😉. ¡A lo mejor es el secreto del éxito!

Si se conoce nuestro logo y se interpreta con algo de imaginación, como a mí me gusta hacerlo, se entiende todo mucho mejor: se intuye un niño (la i) abrazado a sus padres (las dos efes), los tres inseparablemente unidos, mirando al frente, hacia un mundo que tiene la dimensión humana de una d minúscula y que parece estar esperando a integrarse en la corriente de amor que percibe a sus espaldas y mira de reojo.
Una hoja de árbol cierra la composición. Nos gusta nuestra hoja porque nos recuerda el espíritu que queremos vivir: las hojas viven y desarrollan su labor en la periferia del árbol, protegen al fruto, es decir, la familia, del sol abrasador, de los embates de los vientos y del impacto del agua en la tormenta, que recogen para verterla suavemente a su destino. También bailan y cantan con la brisa, y ofrecen sombra al caminante. Y cuando, después de una vida entregada a los demás, se acerca el momento de dejar paso a los renuevos que les sustituirán, no son arrancadas de su sitio; se dejan caer noblemente y permanecen allí, a los pies del árbol, el tiempo que haga falta, alfombrando el camino para que los demás puedan pisar blando, hasta transformarse en el humus que nutrirá las raíces del árbol que les vio nacer.
Edith Stein aconsejaba: no aceptéis como verdad nada que carezca de amor; y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad; el uno sin el otro se convierte en una mentira destructora.
El amor es la única fuerza del universo capaz de ver en la persona amada no solo lo que es sino también lo que es capaz de llegar a ser, la única energía capaz de soñar y de transformar los sueños en realidad. Ayer, la IFFD se hizo persona y recibió esa energía de cada uno de todos los que estábamos en Murcia… y en tantos lugares del mundo, soñando con una sociedad que vuelva el rostro a la verdad del ser humano: la familia.
Y nuestro sueño no era una quimera ni una alucinación. Era el sueño de la verdad. Una verdad que está hecha de entrega, audacia y valentía, nadando contra corriente porque solo los peces muertos nadan a favor de la corriente. Bebés, niños, jóvenes, padres, abuelos, toda la diversidad de la familia se dio cita en Murcia porque la familia, a diferencia de la sociedad (y de los algoritmos), que tienden a unir a los iguales y separar a los que no lo son, es el verdadero ámbito de inclusión donde el diferente es siempre bien acogido, sea como sea, tenga lo que tenga y piense como piense.
Me preguntaréis: ¿y qué hicisteis exactamente? Y yo os contestaré que, en realidad, hicimos lo mismo que llevamos haciendo casi sesenta años: esperarte a ti. Y, mientras llegas, preparamos y cuidamos la morada que Dios ha pensado para ti en esta vida: la familia, tu familia.
Feliz domingo.
Javier Vidal-Quadras Trías de Bes
Bd
👏👏👏🙏🙏🙏
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preciosa descripción del logo y magnífica Iffd!!!! Gracias
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Muchas gracias!!
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