En la familia, las alegrías se multiplican y las penas se dividen. Quizás por eso a mí me gusta compartir ambas a través de este blog. Intento respetar la intimidad familiar y, cuando abordo algún tema sensible, ya sea de mi familia o de amigos, les envío antes el texto para que me den su aprobación. En más de una ocasión he borrado una entrada antes de publicarla.

La mayor parte de las veces no es necesario, y publico sin consulta previa, pues casi todo lo familiar tiene cabida en este blog. Es lo que me sucede hoy, que no he pedido permiso para publicar este brevísimo post, que solo tiene como finalidad compartir el orgullo de padre y esposo y tío por el lanzamiento de la web de venta online de Otomí, un negocio de venta de objetos de regalo y para la casa que cofundó mi suegra con su hermana y dos amigas, que continuó mi mujer con sus primas y que ahora recibe el e-impulso de la nueva generación, de la mano de nuestra hija Bea y nuestra sobrina Elena.

Aunque no vayáis a comprar nada o estéis fuera de su radio de acción, vale la pena pasearse un rato por ella, aunque solo sea, como dice Loles a menudo, para educar el gusto. Porque no es cierto que sobre gustos no haya nada escrito; hay muchísimo escrito, ¡pero leemos tan poco! Aquí os dejo los vínculos de la web y de Instagram:

https://otomi.es

https://bitly.ws/Wxab

¡Feliz domingo y mis mejores deseos para Otomí online!

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

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