Últimamente, he asistido a ciertos eventos en que se ha hablado bastante de filantropía. Esta es una palabra que parece anudada a la riqueza. De hecho, si buscas en internet quiénes son los grandes filántropos, sale siempre gente muy rica: Warren Buffet, Bill y Melinda Gates, George Soros, Michael Bloomberg, etc., y su filantropía se suele medir en millones de dólares, lo que resulta, cuando menos, paradójico.
No sé cómo se ha consolidado esta apropiación de la filantropía por la riqueza. Filantropía significa amor al género humano, y medir el amor en dinero es un franco abuso interpretativo. Algunas de las personas que más han amado al género humano han vivido, muchos de ellas voluntariamente, en la pobreza. Todos conocemos grandes filántropos que gastan su vida por los demás y no salen en las listas de Forbes. Pero, hoy quería ir un poco más allá.
