Cebú

El fin de semana pasado, Loles y yo estuvimos en Cebú, Filipinas, asistiendo al 21 Congreso Internacional de la Familia de la IFFD (www.iffd.org). El congreso, que tenía como lema Vida de familia y nuevas tecnologías, reunió a 1300 personas de 40 países dispuestas a gritar al mundo una verdad incontestable: ¡la familia está viva y es el futuro de la humanidad! No os voy a explicar el congreso, una imagen vale más que mil palabras, así que, al final os inserto un vínculo que os llevará a un video con algunas tomas del congreso.

Pero sí me gustaría compartir con vosotros el mensaje final que, como secretario general de IFFD, intenté transmitir en el congreso, que va dirigido, sobre todo, a las miles de personas que en todo el mundo nos ayudan cada día a expandir este amor a la familia que recorre las venas de la IFFD:

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¿Un retiro más?

“No fue culpa tuya, ni tampoco mía; fue culpa de la monotonía”. Con este verso, que, como dijo el cura, no es de una doctora de la Iglesia sino de Shakira, comenzó el viernes pasado el curso de retiro al que asistí. Es muy recomendable, una vez al año, tomar un poco de distancia del ritmo, ya sea ajetreado o monótono, de la vida diaria y retirarse en el modo que cada uno tenga por conveniente.

En mi caso, ya hace muchos años que asisto a cursos de retiro espiritual organizados por el Opus Dei. Es lo que tiene ser del Opus. Y aunque aparentemente se repite cada año lo mismo, no hay manera de agotar su contenido y su eficacia espiritual. Son retiros con un programa conocido: se puede explicar todo lo que se hace, lo inexplicable es todo lo que sucede.

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El MIR

Si yo digo “la parte de uro del simu” o “las flash card de gine” estoy seguro de que una buena parte de los lectores de este blog no habrá entendido nada. En nuestra familia no había tradición de médicos hasta que Belén, nuestra sexta hija, la ha inaugurado. Y este breve post quiere ser un homenaje a ella y sus amigas, a quienes hemos visto estudiar día sí y día también durante siete largos años.

El remate ha sido el MIR. A la vista de la experiencia, yo pensaba que quería decir Meses Intensamente Recluida, pero, por lo visto, significa Médico Interno Residente. Es un sistema curioso de selección. Después de siete años estudiando, para entrar en la sanidad pública, los alumnos compiten por las plazas disponibles en las distintas especialidades.

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Narciso

Estos días ha saltado a los medios la historia de Francisco, un soldado que ha cambiado registralmente de sexo, aunque prefiere seguir llamándose Francisco, y reclama utilizar el vestuario femenino. Sus atributos sexuales y toda su fisonomía siguen siendo masculinas, se inscribió en un programa televisivo de citas para encontrar una mujer y sus compañeras de regimiento saben que le siguen gustando las mujeres, por lo que se han negado a compartir vestuario con él. Él/ella insiste y afirma que esa atracción al sexo femenino aparentemente contradictoria se debe a que es lesbiana. Por lo visto, le han ofrecido utilizar un vestuario mixto, pero él se ha negado.

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Motricidad fina

Cuando mis hijas eran pequeñas, aprendí a hacer coletas. Me costó lo mío. En mi familia de origen somos seis hermanos varones y lo de las coletas fue una absoluta novedad en mi vida. Loles, con extremada paciencia, me enseñó la técnica, aunque he de admitir que nunca logré la habilidad que ella tenía.

La prueba del nueve llegó con Belén, nuestra cuarta hija mujer (tenemos siete hijos, pero tres son hombres y, gracias a Dios, nunca han reclamado una coleta). Belén y yo nos parecemos en algunas cosas. Por ejemplo, a mí me molesta que los bancos de las iglesias estén torcidos y, para desesperación de Loles y sorpresa de los otros feligreses, cuando nos levantamos o hacemos la cola para comulgar, a veces me dedico a enderezar algunos de ellos. A Belén le molestaba que sus coletas estuvieran a diferente altura, así que, cuando su madre estaba fuera, llegábamos siempre tarde al colegio porque yo tenía que rehacer las coletas una y otra vez, cosa que a Loles nunca le pasaba.

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¡Feliz Navidad!

Mañana vuelve a nacer Jesús en nuestros corazones. Ojalá sepamos, como Él hizo, poner paz en todo lo que nos rodea. Hay una paz inerte y pasiva, que consiste en no hacer nada. Pero hay otra paz exigente y activa, que consiste, sí, en hacernos algo de violencia a nosotros mismos para salir de nuestra comodidad a ir al encuentro del otro, empezando por nuestra propia familia. Jesús no salió de Tierra Santa y provocó la mayor transformación que ha experimentado la humanidad. Nosotros tampoco necesitamos ir muy lejos. Si esta Navidad logramos poner en nuestro entorno más próximo algo más que meros deseos de paz, habremos comenzado a transformar el mundo.

¡Feliz Navidad a todos!

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

Disclaimer

De vez en cuando, acontecen en la vida sucesos aparentemente anodinos que, inesperadamente, percuten con fuerza y vuelven una y otra vez a la memoria. Hace unas semanas, después de dar una conferencia bastante multitudinaria, se me acercó un matrimonio para felicitarme. El marido me agarró del antebrazo y, después de la felicitación, me apretó con fuerza y me dijo con severidad: “¡cuidado con el diablito! Va a intentar que usted caiga”. Y estuvo como cinco o diez minutos más alternando la felicitación y agradecimiento por la conferencia con esta advertencia. Tanto y tan seriamente insistió con el diablito que me atreví a pedirle que rezara por mí, y él y su esposa, que asentía con gravedad, me prometieron rezar por mí cada día a partir de ese momento.

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La justa distancia

Este fin de semana he conocido “el dilema del puercoespín”, de Schopenhauer. Nos lo ha explicado Mariolina Ceriotti en una magnífica conferencia que hemos podido escuchar en Varsovia, en el congreso organizado por Akademia Familijna para celebrar los 20 años de la Orientación Familiar (Family Enrichment) en Polonia.

Explicaba Schopenhauer el dilema de dos puercoespines que, dejados de la mano de Dios en un lugar muy frío, se acercaban uno a otro para darse calor, como intuitivamente hacen tantos animales, y también el ser humano, el cual añade al calor físico la calidez espiritual de un cuerpo que es alma.

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Uno solo es demasiado

Es natural que nos haya dolido. Es como si, de pronto, una persona buena, a la que quieres mucho, como si fuera tu madre, a quien conoces bien y sabes que ha dedicado su vida a los demás entregando hasta su último aliento es juzgada solo por sus errores. Tú ya conocías esa parte oscura, pero la quieres tanto y ves cada día todo el bien que hace, tanta gente a la que ayuda, tanto olvido de sí… que te duele ese foco iluminando solo su grieta más oscura.

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Lorocos y pupusas

He recordado alguna otra vez en este blog la frase “lo que quieras aprender, enséñalo”, que oí de los labios de Rafael Pich, uno de los pioneros y el impulsor principal de los programas de orientación familiar desde sus orígenes. La frase me gustó y me tranquilizó porque, desde que empecé a hablar y escribir sobre el amor humano, tuve la sensación de ser un intruso que estaba acometiendo una tarea que excedía a mis capacidades y competencia.

La semana pasada estuvimos Loles y yo en El Salvador. “¿En El Salvador? ¿Y qué se te ha perdido allí?”, me dijo alguno. En El Salvador, como en todos los países del mundo en que está presente la IFFD (International Federation for Family Development – www.iffd.org), se me ha perdido la familia. “¡¿Tú familia?!” Sí, mi familia y la tuya… y la de todos. La familia que está detrás de todo lo humano.

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