• Personalmente
  • Fugazmente
  • Mentalmente
  • Editorialmente

Familiarmente

~ Ser y vivir en clave de familia

Familiarmente

Archivos mensuales: julio 2016

Monstruos

20 miércoles Jul 2016

Posted by javiervq in Familia y sociedad

≈ Deja un comentario

En uno de los grabados de la serie Los Caprichos, de Goya, se puede leer la famosa frase: “El sueño de la razón produce monstruos”. El propio Goya la explica en el manuscrito que se conserva en el Museo del Prado: «La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas».

La fantasía, la utopía, la pasión incontrolada, en efecto, producen monstruos. Pero las mismas facultades unidas a la razón generan bien, verdad y belleza.

Después de los atentados de Niza, todos hemos oído y utilizado las expresiones habituales: es una salvajada, una bestialidad, ¿cómo puede hacer esto un hombre?

Solo el ser humano puede transformarse en un monstruo

Y, precisamente, ahí radica parte del problema, en la dificultad que a veces tenemos para aceptar que solo el hombre es capaz de una barbarie semejante. El animal, la bestia está limitada y condicionada por su propia estructura biológica, que sigue a ciegas, respondiendo siempre de la misma manera a los mismos estímulos. Por eso, el animal nunca se transforma en un monstruo: su propia naturaleza se lo impide. No mata por matar; no acumula riqueza por capricho…

Por el contrario, el ser humano es capaz de lo más alto y de lo más bajo, de lo más loable y de lo más despreciable, de lo más noble y de lo más mísero. Porque su naturaleza no es mera biología, sino cuerpo y espíritu: tendencias biológicas, sí, pero también afectos, emociones, pasiones, y, con ellas, razón, memoria, voluntad. “Inteligencia deseosa” o “deseo inteligente”, como decía Aristóteles.

El dominio de la pasión

Cuando la pasión, cualquier pasión, se separa o se apodera de la razón, produce monstruos capaces de generar el máximo mal posible, el dolor más profundo.

Los santos y héroes de la humanidad han sido grandes apasionados, pero no han renegado de su condición humana, no han vivido ni actuado de espaldas a la razón. El peligro no está en la intensidad de la pasión —un hombre sin pasiones no es un hombre—, sino en la usurpación del papel de la razón por parte del sentimiento. Cuando el sentimiento asume un rol que no le corresponde y dirige a la persona, la razón se pone a su servicio y puede concebir un monstruo inteligente.

¿Cómo evitar que la fantasía humana o la pasión desmedida (¡tan humana!) se separen de la razón?

La familia como antídoto

Apunto un camino: la familia. La familia, sobre todo cuando es estable, nos da la identidad personal, nos ubica en el mundo, nos humaniza. La familia nos otorga la filiación, nos sumerge en la fraternidad, que es la base sobre la que se edifica la futura solidaridad.

En la mayoría de los casos, si se sigue la biografía de un terrorista, de un ‘monstruo’ humano, se descubre un momento en que se produce una ‘desafiliación’, una desafección familiar, un apartamiento. Al asesino de Niza le recuerdan sus vecinos como “solitario, silencioso, cerrado, aislado y de pocos amigos”.

Y el ser humano solo, sin lazos familiares, sin vida de familia compartida se encuentra perdido, no sabe quién es y busca un ‘lugar’ al que afiliarse, hacerse hijo, miembro de un grupo. Y ahí están las organizaciones terroristas, al acecho, para darle un cobijo, un techo de identidad compartida, despertando hábilmente alguna pasión que dirija y controle su vida a expensas de la razón.

Batacazos

13 miércoles Jul 2016

Posted by javiervq in Hijos

≈ 4 comentarios

En estas fechas se habla mucho de las pruebas de la Selectividad. Y, sin embargo, en algunas carreras, la auténtica selección se hace en el primer curso. En algunos casos, sobre todo en las ingenierías y otras carreras técnicas, parece ser un criterio establecido.

Cuando el alumno no aprende

A mí me parece un poco absurdo, pero admito que no soy un experto en la materia. Cuando hace ya casi treinta años empecé a dar clases en la Universidad, una persona muy querida me lanzó una frase que nunca he olvidado: “cuando el alumno no aprende es que el profesor no enseña”. Y, desde entonces, he desconfiado de los profesores que se jactan de tener un alto índice de suspensos, como si la dificultad para transmitir ciencia a sus alumnos de manera comprensible fuera un indicador del nivel académico del profesor.

Ya les suspenderá la vida

Es cierto que la postura opuesta —aprobar sin exigencia— no es menos nociva que la anterior. Cuentan de un prestigioso catedrático que, cuando le interrogaban sobre el alto índice de aprobados de su asignatura, contestaba: “yo les apruebo, ya les suspenderá la vida”. Mal profesor, pienso yo. Una de las misiones que los padres encomendamos a la Universidad es, precisamente, que prepare a nuestros hijos para que aprueben en la vida, aunque para ello tengan que suspender en la Universidad.

El uso de la libertad

Pero hay otra selección que también se produce en primero de carrera y que no depende ni del profesor ni del tipo de carrera escogida: la del uso de la libertad.

Saliendo del colegio, a sus 18 años, nuestros jóvenes se topan de bruces con un nivel de autonomía que antes la mayoría de ellos desconocían, y no todos saben administrarla.

Una de las acciones más características de la libertad humana es la facultad de elegir. Pero toda elección implica renuncia y, a veces, cuesta aceptarlo. A todos nos ha pasado alguna vez: hacemos una elección y percibimos una falta de libertad, como si lo que hemos dejado al elegir tuviera más peso que lo que hemos escogido. Y nos engañamos pensando que si mantenemos abiertas las otras opciones que no hemos escogido (en los años universitarios: ‘salir’ con mayor frecuencia de la que permiten los estudios, acumular mil actividades –¡incluso buenas!-, postergar invariablemente el estudio, etc.), conservamos un mayor margen de libertad.

Coherencia vital

La consecuencia es una falta de coherencia vital, pues no sabemos vivir en la elección que hemos hecho. La libertad se deprime entonces, porque no ha sido capaz de ser ella misma. La libertad auténtica, primero, escoge y, después, se introduce de plano, con audacia, en el nuevo horizonte de libertad que le abre la elección realizada. Y allí descubre un nuevo ámbito de ejercicio, una nueva libertad. La libertad se conquista a golpes de libertad. Por eso, para saber a qué hemos de decir ‘no’ es muy conveniente antes saber —y recordar— a qué hemos dicho ‘sí’.

El batacazo y… ¡arriba!

Naturalmente, cabe el error —¡somos humanos!—, y siempre se está a tiempo de rectificar; pero no hay peor error que, por querer ser libre, dejar de serlo y no ejercer la libertad: un contrasentido. Entonces llega el batacazo. No importa. Para eso está la Universidad: para aprender de estos batacazos… y aprobar después en la vida.

Dolor

06 miércoles Jul 2016

Posted by javiervq in Familia y sociedad

≈ 8 comentarios

 Martes, 28 de junio. Cuarenta y tres muertos y más de doscientos heridos en un ataque suicida del terrorismo yihadista en Estambul. Una protesta, algún aspaviento, un suspiro, comentarios de rutina, imágenes en la retina ya medio olvidadas… Hace apenas una semana y ya es un vago recuerdo, sepultado por otras más de doscientas personas que encontraron la muerte en Bagdad antes de ayer, lunes, 4 de julio.

Me ha venido a la cabeza este versito de mi juventud:

Esas lágrimas que viertes
pueden al mundo salvar
si son gotas de una fuente
con que lo puedas regar.
Mas, si son lágrimas solas,
deja de lloriquear,
que ya tiene quien le llora
sin que le sepa aliviar

No es fácil hacer algo desde tan lejos. ¡Hay tantas causas por las que luchar! Sin embargo, hay una tarea pendiente en muchas familias y en muchos de nosotros: la educación sentimental. Consiste, básicamente, en lograr la que Alejandro Llano denomina “libertad emocional”: “la integración positiva de los sentimientos y pasiones en la recta comprensión del mundo y de uno mismo”. Es decir, sentir las cosas como son, que nos parezca y sintamos como bueno lo que es bueno y como malo lo que es malo.

Un primer paso es que lo verdaderamente importante no pase desapercibido ni resbale por nuestra piel encallecida, no vaya a suceder que sintamos más próxima y dolorosa la muerte de nuestro perro que la de doscientas personas. El dolor ajeno reclama algo más que un comentario. Exige, en primer lugar, tiempo. Un tiempo de reflexión, a solas, en tu habitación. Con esfuerzo emocional. Intentando poner el corazón para sentir el dolor y la tristeza que afligen a los supervivientes y a los familiares de las víctimas.

Consiste en hacerse poeta por unos momentos, intentar penetrar sus sentimientos, retener su angustia, capturar su desesperación, abrazar su impotencia y escribir un poema interior que nos ayude a ponernos en lugar del otro. Y, después, revestir la emoción de humanidad, no dejarla suelta ni encerrada en sí misma, dar sentido al sentimiento y transformar la rabia inicial en comprensión, incluso en amor. «Odia el delito, compadece al delincuente”, sugería Concepción Arenal.

Si se da este paso, la meditación personal, ya es mucho. El siguiente es compartirlo en familia, hacer ver a nuestros hijos que no pueden, no deben pasar de puntillas por el dolor ajeno, aunque sea lejano y casi imperceptible; que han de detenerse en él, no para recrearse, pero sí para ‘compadecer’ (padecer con) y acompañar, aun desde la distancia.

Esa es la libertad emocional, la capacidad de crear un sentimiento auténtico e integrarlo en nuestra biografía. La vida hará el resto, pues, como recordaba Julián Marías, “no se piensa con el cerebro, sino con la vida”. Ella, la vida misma, al “sentir” y no sólo conocer la verdad, nos indicará la causa que hemos de apoyar para que nuestras lágrimas no sean estériles.

Entradas anteriores

Categorías

  • Crecimiento personal (30)
  • Espíritu (26)
  • Familia y sociedad (232)
  • Hijos (30)
  • Libros (2)
  • Matrimonio (63)
  • Uncategorized (15)

Comentarios recientes

Avatar de javiervqjaviervq en Via Crucis de un foraster…
Avatar de javiervqjaviervq en Hora santa
Avatar de Enrique BertránEnrique Bertrán en Hora santa
Avatar de Enrique BertránEnrique Bertrán en Via Crucis de un foraster…
Avatar de javiervqjaviervq en Via Crucis de un foraster…

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Familiarmente
    • Únete a otros 1.468 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Familiarmente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra