He de confesar que el audio de mi buen amigo Pep Borrell, unos meses atrás, sugiriéndome ir a dar una conferencia a Consuegra en el puente del Pilar me pilló desprevenido.

Para que me situara, me habló de La Mancha, los molinos y el castillo de esta ciudad romana (Consaburum) en la que falleció el hijo del Cid Campeador. La zona no me era del todo desconocida porque pasé un mes y medio en la Academia de Infantería de Toledo cuando hice las milicias universitarias, aunque no llegué a visitar esa parte de la comarca.

Y, para que me animara, me habló de un grupo de matrimonios y un párroco que estaban haciendo una extraordinaria labor llamada “Amor entre molinos”.

La visita a los molinos fue una experiencia increíble, que nos permitió comprobar cómo, hace seiscientos años, nuestros antepasados eran capaces de construir máquinas de una precisión casi perfecta, que permiten a solo dos personas, el molinero y su ayudante, girar una cubierta con sus aspas y una maquinaria de 7.000 kilos de peso para elaborar una harina que nada tiene que envidiar a las de hoy. Tuvimos suerte y se levantó el viento, lo que nos permitió verlos a pleno rendimiento.

Pero nosotros no íbamos a visitar molinos. Y la suerte se transformó en Providencia cuando, nada más llegar, otro viento acarició nuestros corazones. Un viento que fue arreciando a lo largo de la jornada hasta terminar impulsando nuestras almas a alturas que la llamada de Pep no me permitió augurar.

De la mano de Pilar y Javi, un equipo de matrimonios excepcional, entregado y detallista, con la inestimable ayuda y el consejo del párroco, D. José Manuel, un hombre apasionado de Cristo de sonrisa permanente, lleva años consolidando un proyecto que va más allá, mucho más allá de la formación matrimonial.

Tasio Pérez Salido y yo éramos los invitados, y se suponía que teníamos que ayudar a los matrimonios a fortalecer su proyecto matrimonial con nuestras charlas. Llegamos con nuestras mujeres, Belén y Loles, y lo hicimos lo mejor que pudimos; pero los cuatro fuimos muy conscientes desde el primer momento de que la verdadera ayuda la íbamos a recibir nosotros.

A partir de ahí, nos sumergimos en un mar de emociones y experiencias. Una atención esmeradísima, un cuidado exquisito de los detalles y, sobre todo, matrimonios y novios con trayectorias personales muy diferentes unidos en una comunión que sólo el viento irreductible del Espíritu Santo es capaz de generar.

No voy a explicar más de la jornada porque espero que mucha gente pueda ir a comprobarlo en persona en las próximas ediciones. Abajo os dejo el link de la cuenta de Instagram.

Hoy, Loles y yo volvemos a Barcelona pletóricos y agradecidos, conscientes de haber vivido una experiencia muy especial. Y nos vamos con el calor en nuestras almas de una hoguera que está llamada a transformar Consuegra y toda La Mancha con el fuego del amor de tantos pirómanos entre molinos (tomo prestada esta expresión de D. José Manuel). Tiempo al tiempo.

Muchas gracias, Amor entre molinos.

Y feliz domingo a todos.

https://www.instagram.com/amorentremolinos

Javier Vidal-Quadras Trias de Bes

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