Hoy, revivimos aquel día en que la divinidad pareció oscurecerse y diluirse en la debilidad humana. Todos los sufrimientos y males del mundo quisieron concentrarse en este Dios desfigurado: todo el mal físico que es capaz de infligir uno de los peores instrumentos de tortura que la iniquidad humana ha podido imaginar; todo el mal psicológico de haber experimentado el repudio y la cobardía de sus seres más queridos; todo el mal moral de una condena injusta y vengativa, que le degradaba a los ojos de todos a la más miserable condición humana; todo el mal espiritual que le privó incluso de escuchar la voz de su Padre, cuyo silencio incomprensible hería su corazón con más fuerza que la lanza que confirmó su muerte.
«Estar» junto a la Cruz
29 viernes Mar 2024
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