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Familiarmente

~ Ser y vivir en clave de familia

Familiarmente

Archivos de autor: javiervq

Sistema operativo

19 jueves Mar 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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Estos días de confinamiento las redes sociales están que arden. Wahtsapp, Instagram, twitter, slack, emails, skype, zoom… Mucho se ha hablado de las diferencias entre el cerebro femenino y el cerebro masculino. Para un hombre arquetípico, esta acumulación de información y de emociones es la prueba de fuego.

Para una mujer no deja de ser la intensificación y extensión de su universo psíquico habitual. Dicen los expertos que el cerebro femenino es como un ordenador en el que se van abriendo distintas ventanas sin solución de continuidad. Pensamientos, recuerdos y emociones emergen simultáneamente sin que la mujer sea capaz de ignorarlos ni apartarlos. En cambio, el varón recibe muchos menos impactos y, además, es capaz de minimizar las ventanas que en ese momento le estorban, para concentrarse en las que le interesan.

El cerebro de la mujer está diseñado para procesar muchas cosas diferentes a la vez y para trabajar en todas esas ventanas simultáneamente; mientras que el cerebro masculino está diseñado para procesar en profundidad una sola cosa a la vez sin distraerse, afirman Shaunti y Jeff Feldhahn.

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Para dar la talla

18 miércoles Mar 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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Mi buen amigo José Miguel Cubillo, experto asesor familiar, suele explicar en sus conferencias que la mejor arma que tiene una mujer para poner nervioso a su marido es una simple frase: “tenemos que hablar”. Este inocente anuncio activa todas las defensas masculinas: “¿qué he hecho mal?, ¿me olvidé de su cumpleaños?, ¿nuestro aniversario?, tenemos cuatro hijos, ¿no?, ¿quién era el que le respondió mal el otro día?, diría que esta semana he bajado la tapa del váter cada día, ¿no le di un beso esta mañana al despedirme?”

Según las encuestas del libro que vengo comentando (For Women Only, de Shaunti Feldhahn), el 76% de los hombres encuestados confiesan no sentirse tan seguros como normalmente aparentan.

Si un viernes por la tarde su jefe les dice, “me gustaría verte el lunes a primera hora”, aunque sean el mejor empleado de la empresa y lo sepan, pasarán el peor fin de semana de su vida, dando mil vueltas a su desempeño laboral de los últimos días.

Tienen, tenemos, muchas veces, un cierto complejo de impostor, como me sucede a mí cuando, siendo un simple abogado, me pongo a escribir sobre temas de familia. Recuerdo que una de mis pesadillas más recurrentes en una época consistía en descubrir un buen día que, en realidad, no había terminado la carrera y no tenía el título de abogado.

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Reconquista

17 martes Mar 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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“Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas”, aseguraba Oscar Wilde. Y, sin embargo, cuanto más se conoce a alguien más fácil es amarle. La gran ventaja del amor es que facilita el conocimiento. El amor no es ciego, como dicen, sino agudo y perspicaz. Solo el que ama de verdad es capaz de conocer a la persona amada por lo que es… y por lo que es capaz de llegar a ser. Pero hay que ponerse. Por eso, estoy de acuerdo con Wilde en la primera parte de la frase, pero discrepo de la segunda.

Si el talón de Aquiles del varón es el respeto, el de la mujer es el amor, entendido aquí, sobre todo, como sentimiento. O, dicho de otra manera, el miedo a no ser amada.

La pregunta que sobrevuela su mente una y otra vez es: ¿me escogería a mí de nuevo”. Y, por desgracia, la torpeza del varón estimula muchas veces esa inseguridad porque las señales que envía, que suelen tener su origen en una mezcla de orgullo e ignorancia, pueden suscitar dudas y recelos.

“No entiendo por qué he de manifestar tan a menudo el amor a mi esposa. Ya le dije que le quería cuando nos casamos. Ella ya sabe que la quiero. Si cambio de opinión, ya le informaré”. Suena cómico, pero está más cerca de la realidad de lo que parece.

Uno de los grandes errores del hombre es pensar que el amor es como un negocio que se cierra con su firma el día de la boda y ya queda fijado para siempre. A partir de ahí, a ejercer derechos: la visión contractualista del amor. Otro gran error es la reducción mental de pensar que lo que la mujer necesita es oír muchas veces “te quiero”, «cariño» o expresiones similares como si de una fórmula mágica se tratara o como si la mujer fuera una niña antojadiza que hay que contentar con fáciles recursos.

No. La mujer, como el varón, necesita ser y sentirse amada, pero ella de manera diferente. No basta con decirlo -¡aunque hay que hacerlo!-, es necesario amar con la misma competencia con que se afronta un partido de pádel o el cierre de una transacción: con preparación, esfuerzo y conocimiento.

Aunque la lógica del varón arroje un resultado positivo en la mente femenina (se ha casado conmigo, intenta que estemos juntos, trabaja mucho para la familia, me trata bien…), si el corazón no experimenta el amor, la mujer no se siente amada. Es lo que tiene que el ser humano sea, como decía Aristóteles, una “inteligencia deseosa” o un “deseo inteligente”.

Jeff Feldhahn, en su libro For Men Only, escrito con su esposa Shaunti, sugiere dos consejos que podrían expresarse así:

  • Asegúrale que la amas
  • Sigue conquistándola

Y propone algunas actitudes que ayudan a ponerlos en práctica:

  • Si estás enfadado o algo te preocupa, aclárale, verbalmente o con tu conducta, que es un tema pasajero o que no tiene nada que ver con ella y que la sigues queriendo mucho y la necesitas. Si no, ella no dejará de dar vueltas a tus reacciones y tenderá a pensar que tu amor está en juego.
  • Si ella está enfadada o contrariada por algo, no huyas a tu cueva, aunque aparentemente te rechace. No necesita tu silencio, sino que la abraces física y espiritualmente (con permiso del coronavirus, claro). Y si inicialmente te rechaza, trágate el orgullo y vuélvela conquistar; piensa que el rechazo es su última interpelación (“¿me amas de verdad?) y está esperando que vuelvas, no que te vayas.
  • Si necesita hablar de algo, aunque a ti te parezca que el tema está agotado, escucha y empatiza, y no te tomes siempre sus comentarios sobre la relación como una crítica velada. Baja las defensas y aprende.
  • Demuéstrale perseverantemente, con esas llamadas diarias, con pequeños detalles y atenciones, con el esfuerzo por comprometerte de verdad en los asuntos ‘domésticos’, con el interés (¡solo interés, sin consejos y soluciones gratuitas!) por sus temas profesionales o personales… que la sigues amando y que quieres hacerlo cada día más. Y, por supuesto, díselo, pero no como una cláusula de estilo, sino como corolario de una preferencia manifiesta.

Hay más, mucho más, pero lo reservo para los próximos posts. Mañana me dirigiré de nuevo a las mujeres, que los hombres necesitamos tiempo para asimilar estas cosas.

Hasta mañana.

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

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Respeto

16 lunes Mar 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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El primer post de la cuarentena va para las mujeres en relación con los maridos. Emerson Eggerichs ha estudiado a fondo la necesidad de los hombres de sentirse respetados. Vivimos, dice, en una cultura dominada por el amor sentimiento y, desde el “all you need is love” de los Beatles, pensamos que el amor es incondicional pero el respeto se ha de ganar.

Si para la mujer sentirse amada es fundamental (será objeto de un próximo post), para el hombre lo es sentirse respetado. Sin respeto, le es muy difícil dar amor, insiste Eggerichs, de la misma manera que a la mujer, sin amor, le es muy difícil respetar a su marido.

¿Y qué es lo que el hombre entiende por respeto? Shaunti Feldhahn, en su libro For Women Only, después de miles de entrevistas a varones, propone las siguientes aserciones (interpretación propia):

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Hacer de la necesidad virtud

15 domingo Mar 2020

Posted by javiervq in Matrimonio

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Como decía en mi anterior post, el coronavirus lo ha alterado todo y ha exigido replantear, durante las próximas dos semanas, muchas cosas; entre otras, este blog.

Es probable que, el primer día de cuarentena, en muchos matrimonios se haya producido una situación parecida a la que describo a continuación.

La mujer, que por lo general se maneja mejor en lo doméstico, ha presionado para hablar entre todos cuanto antes y dejar establecidas las pautas y reglas de convivencia, orden doméstico, distribución de espacios y de encargos, fijación de horarios, etc, al tiempo que ha coordinado su trabajo profesional desde casa y ha realizado las tareas propias de cualquier sábado.

El marido, algo ausente, como reconcentrado en sí mismo, dando la sensación de no comprender el grado de dificultad y complejidad que supone la organización de una insólita y desconocida cuarentena familiar, ha estado distante y más centrado en su trabajo profesional y en las noticias y criterios que iba a establecer el Gobierno en el Decreto de Alarma.

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¡Mirad cómo se aman!

13 viernes Mar 2020

Posted by javiervq in Espíritu, Familia y sociedad

≈ 2 comentarios

Hace menos de una semana anunciaba que iba a espaciar mis posts a una frecuencia quincenal, salvo que alguna circunstancia excepcional me impulsara a escribir. Y llegó el coronavirus. No voy a contribuir a la confusión reinante y me abstendré de hablar de un virus del que no sé nada, pero sí quiero hacerlo de una de sus derivaciones.

Una de las imágenes que me ha causado más tristeza estos días es la de los estantes vacíos de los supermercados. Comprendo que, en estas circunstancias, las desinformaciones y una discutible gestión de la crisis pueden generar miedos infundados, y admito que mi tristeza puede ser más emocional que racional, pero no he podido evitar que me viniera a la cabeza la expresión de Tertuliano que titula este post y que he contextualizado sin dificultad en internet:

“«Pero es precisamente esta eficacia del amor entre nosotros lo que nos atrae el odio de algunos, pues dicen: «Mirad cómo se aman», mientras ellos sólo se odian entre sí. «Mirad cómo están dispuestos a morir el uno por el otro», mientras que ellos están más bien dispuestos a matarse unos a otros”. Esta admiración ponía Tertuliano en boca de los paganos, asombrados ante el espíritu de los primeros cristianos.

Otro escritor de los primeros tiempos de la era cristiana, Arístides de Atenas, lo expresaba así: “el que posee da, sin esperar nada a cambio, al que no posee. Cuando ven forasteros, los hacen entrar en casa y se gozan de ello, reconociendo en ellos verdaderos hermanos”.

Y, de pronto, con la mirada utópica que a veces me caracteriza, me he imaginado a los ciudadanos o, por lo menos, a los cristianos del siglo XXI pensando: “no iré al supermercado a arrasar con los bienes para acumularlos para mí y mi familia porque otros pueden necesitarlos y no encontrarlos cuando acudan a comprarlos”.

Es un síntoma, pequeño, sí, pero síntoma, del gran virus que nos amenaza y que esta situación inesperada quizás nos ayude a prevenir en el futuro: el individualismo. Yo procuro por mí y por los míos…, los otros, que se apañen. Eso sí, si me sobra, una vez me haya asegurado de que ni yo ni los míos vamos a sufrir privación alguna, entonces compartiré con los demás.

No hablo de los demás. Hablo de mí mismo. Así pensaba intuitivamente cuando me mandaron la primera foto de un supermercado arrasado: “¡he de apresurarme!”. Pero, de pronto, un hálito de tristeza me invadió y me trajo a la memoria la frase de Tertuliano.

Y pensé…, si hubiera un cataclismo, una persecución, una pandemia realmente mortífera, ¿me gustaría ‘sobrevivir’ a costa de ‘vivir sobre’ los demás o preferiría, como los primeros cristianos, ‘morir por el otro’? Y este pensamiento ha vuelto a poner ante mis ojos lo exigente que es ser cristiano cuando la fe pone en juego la vida.

Lo de los estantes arrasados no deja de ser anecdótico, y estoy convencido de que esta situación difícil que nos va a tocar vivir va a sacar lo mejor de nosotros porque, sea cual sea nuestra filosofía de vida, el espíritu de los primeros cristianos está mucho más arraigado en el ser humano de lo que a veces puede percibirse en una primera y tantas veces irreflexiva reacción.

Para que nadie me sobrestime, confieso que al llegar a casa y ver que teníamos vino suficiente para pasar una breve cuarentena, me he quedado tranquilo.

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

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El coronavirtus

06 viernes Mar 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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Hace dos semanas decidí espaciar un poco más mis posts. Pienso que uno a la semana es demasiado. Por su extensión y por la materia tratada, suelen requerir un tiempo, tanto para escribirlos como para leerlos y reflexionarlos. Decidí establecer una frecuencia quincenal, y hoy la estreno. Salvo que algún tema de actualidad me urja en algún momento a escribir, claro.

La actualidad informativa está, qué duda cabe, invadida de coronavirus. En la iglesia de mi barrio, el párroco ha dispuesto que la paz se da con una leve inclinación de cabeza y se comulga con la mano. Buena parte de los wasaps que recibo hacen alusión, sea jocosa, dramática, higiénica o informativa, a esta enfermedad.

Y, mira por dónde, ayer me topé con una persona que me contagió de “coronavirtus”, con t intercalada, porque la virtud puede ser también muy contagiosa. Se trata de una persona que dio conmigo a través de este blog, aunque luego ha resultado que tenemos bastantes puntos de conexión.

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Más digna es la vida

20 jueves Feb 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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Rousseau aconsejaba razonar “en el silencio de las pasiones” y, aunque es cierto que ningún ser humano puede pensar en el vacío emocional, sí es posible hacer un esfuerzo para alejarse de algunos condicionantes emocionales para reflexionar sobre ciertos asuntos. Y la eutanasia es uno de ellos. En esta era de populismo y propaganda la razón suele salir mal parada.

Cada uno tiene su aproximación biográfica a esta realidad, porque, a partir de cierta edad y experiencia de vida, no es difícil haberse topado con situaciones que, implícita o explícitamente, la hayan evocado.

Antes de vivir la dura enfermedad que sufrió mi madre en sus últimos años de vida, que me mostró inesperadamente una imagen diferente, digna y bella en su limitación, de la humanidad, la maternidad y la filiación y me confirmó en el valor y dignidad de cualquier vida, había tenido un curioso contacto con esta realidad.

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Parsifal

16 domingo Feb 2020

Posted by javiervq in Familia y sociedad

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Parsifal fue educado por su madre en la ignorancia de su estirpe de caballero. Pero su corazón presentía algo y partió, sin saberlo, en busca de su verdad.

Wolfram von Eschenbach escribió su famoso poema épico “Parsifal” (Parzival, en el original) en 1230 recogiendo las tradiciones de las fábulas artúricas cantadas por los trovadores provenzales y situó en el Noreste de España el templo de Montsalvat, más allá del bosque de Salvatierra, donde la orden de Caballeros del Grial custodiaba la copa que había recogido la ‘sangre’ de Cristo en la última cena y quizás también en la Pasión.

El último rey custodio del Grial, Amfortas, recibió una herida en la batalla, que le postró junto al santo Caliz. La herida abierta no cicatrizaba y su reino cristiano, sin rey, se desangraba. Solo un caballero limpio y honesto sería capaz de curar la herida y el reino.

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Gen-erosidad

09 domingo Feb 2020

Posted by javiervq in Hijos, Matrimonio

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En mi familia se suelen meter conmigo porque a veces extraigo conclusiones lógicas de determinados datos y las suelto como si fueran un conocimiento previo y contrastado que ya tuviera, en lugar de advertir que es una deducción que yo he hecho. Lo suelo hacer en especial con la etimología de las palabras. Algunas veces, pocas, acierto, y me da mucha satisfacción. El problema es que, cuando me equivoco, normalmente me olvido de decirlo y ahí queda, como una verdad compartida que no es tal. ¡Es lo que tiene la confianza!

Es lo que me sucedió mientras escuchaba las magníficas conferencias sobre masculinidad y feminidad que impartió este fin de semana Mariolina Ceriotti Migliarese en la jornada “Vivir en Familia” organizada por el Instituto de Estudios Superiores de la Familia de la UIC (Universitat Internacional de Catalunya).

La doctora Ceriotti dijo muchas cosas muy interesantes, la mayoría de ellas recogidas en sus libros sobre la mujer y el varón (“Erótica y Materna” y “Masculino, Fuerza, Eros, Ternura”), que aconsejo vivamente, pero hubo una que me llevó a descubrir la deliciosa etimología de la palabra “generosidad”.

Ser padre, dijo, no es lo mismo que ser papá. Uno deviene papá cuando se encuentra con el hijo en sus brazos, pero se hace padre cuando se encuentra con un proyecto de vida ajeno y decide integrarlo en el propio. Ser padre exige generosidad, reclama revisar y salir del propio proyecto vital para transformarlo y engrandecerlo con el de los hijos. Y, aunque la conferenciante se refería al padre varón, es predicable también de la mujer y del mismo matrimonio.

Y resulta que este es el origen de la palabra “generosidad”. Generoso es el que genera, el que engendra, y esta vez no me lo he inventado, lo he comprobado.

Engendrar, por lo tanto, en la raza humana, no equivale a generar un nuevo ejemplar de la especie, sino a revisar la propia trayectoria, renunciar a itinerarios que parecían inalterables, volver atrás para retomar un camino descartado, salir de uno mismo y centrarse en los demás, refundar la propia existencia.

Pero, claro, esto no se consigue por el mero hecho de engendrar a un hijo. Hace falta reflexión, entrenamiento y preparación remota. Sería una buena asignatura para completar los currículos académicos: la paternidad.

La doctora Ceriotti aconsejaba imaginar al hijo como el padre del futuro, lo que exige ayudarle a no estar egocentrado, recordarle que su vida no va sobre él mismo, explicarle que sus decisiones no pueden encerrarle en los límites de su propio interés, que su carrera profesional es solo relativamente importante y puede llegar a convertirse, como decía Carl Gustav Jung, en “una compensación barata a una personalidad deficiente”, que lo humano está siempre por encima de cualquier otra realidad.

Existe, en efecto, recordaba la conferenciante, una diferencia esencial en la relación que tienen con el hijo la mujer y el varón: el ligamen biológico, directo y fuerte, de la madre es indirecto y débil en el padre, que estrena su relación de paternidad casi de una manera cultural, aprendida y, a veces, más como una pérdida de exclusividad de su relación con la madre que como un enriquecimiento vital.

En el fondo, nada nuevo bajo el sol: a la transmisión de la vida siempre se la ha llamado generosidad, que es lo propio del amor. El reto consiste en introducir ese gen en la educación de nuestros hijos desde el primer momento. Y el primer paso, como siempre, es el ejemplo.

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes

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