Como habréis deducido, me he tomado unos días de descanso aprovechando el verano del hemisferio norte. Tampoco es que este blog me ocupe tanto tiempo, pero decidí suspenderlo en agosto porque pensé que mi familia merecía que me dedicara más comprensivamente a ella durante este período. A veces, lo que importa no es tanto el tiempo material como el tiempo de atención, de interés, para lo que hay que eliminar las distracciones.
Hablando de mi “familia”, antes de verano estuve reunido con un grupo de universitarias y hablamos de uno de los grandes temas de la actualidad: el concepto de familia. A nadie se le escapa que el término “familia” tiene una cierta plasticidad y es susceptible de aproximaciones muy diversas.
Por ejemplo, cabe una aproximación simplemente coloquial. Si te encuentras a un compañero de universidad que no ves desde hace diez años y le lanzas la pregunta que da título a este post —Y tu familia, ¿qué tal?—, la respuesta variará según su situación personal. Si está casado y tiene hijos, probablemente diga: “Pues, muy bien, me casé, hemos tenido el tercero y nos acabamos de mudar”. En cambio, si está casado o vive en pareja sin hijos, es más probable que diga: “bien, ya sabes, mis padres trabajando en la tienda y mi hermana a punto de casarse”, y no relacione el concepto familia con su mujer o pareja. La cosa se complica si se ha casado o emparejado tres veces y tiene hijos de las tres uniones: el término familia se torna claramente equívoco en este escenario.
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